Abebe Bikila (1932-1973) fue un corredor de maratón etíope y el primer atleta en ganar dos maratones olímpicos. La primera en los Juegos Olímpicos de Roma de 1960, donde estableció un récord mundial corriendo descalzo para luego ser batido por él mismo en los Juegos Olímpicos de Tokio de 1964.

Inicios

El joven Bikila era un joven pastor descalzo que cuidaba de los rebaños de su familia. Estaba acostumbrado a caminar y correr varios kilómetros cada día en busca de pastos. A los 13 años fue a la escuela y jugó ganna, una versión de hockey de larga distancia de Etiopía, con los postes en las aldeas de los equipos rivales, tal vez a un par de millas de distancia”.

Empezó a correr a los 24 años cuando, antes de su debut mundial, trabajaba como soldado de la Guardia Imperial Etíope, en la unidad encargada de proteger al gobernante del país, el emperador Haile Selassie. Sus habilidades para correr fueron descubiertas por un entrenador sueco empleado por el gobierno de ese país.

Primer oro con los pies descalzos

Era poco conocido fuera de Etiopía cuando participó en los Juegos Olímpicos de 1960. Acostumbrado a correr y entrenar descalzo en Etiopía, Bikila compró un nuevo par de zapatillas que terminó desechando por  encontrarlas incómodas para su primera maratón europea. Así decidió correr la maratón descalzo, sobre los adoquines de la Vía Apia.

Al caer la noche sobre la ciudad, Bikila y el corredor marroquí de fondo, Ben Abdesselam, ya habían despachado el resto del campo. Empatados a la cabeza durante gran parte de la carrera, se adelantó en los últimos 500 metros, a la altura del obelisco de Axum, un monumento que había sido saqueado de Etiopía por las tropas italianas y trasladado a Roma. Bikila cruzó la línea de meta en el Arco de Constantino con una marca inalcanzada hasta entonces de 2 horas, 15 minutos y 16,2 segundos.

Cuando terminó el evento, este hijo de un pastor del este de África se transformó en una sensación atlética internacional. Abebe Bikila, de 28 años, sorprendió al mundo cuando, desconocido y sin anunciar, se convirtió en el primer subsahariano en ganar una medalla de oro en cualquier deporte con un tiempo récord.

Otros logros hasta el final

Cuatro años después de Roma, Bikila corrió la misma carrera en los Juegos Olímpicos de Tokio, esta vez con zapatos. Allí consiguió reducir su viejo récord en 3 minutos a pesar de haberse sometido a una apendicetomía 40 días. Su nuevo récord que le dio otra medalla de oro fue de 2 horas, 12 minutos y 11,2 segundos.

El maestro etíope de la carretera se convirtió en el primer atleta en defender con éxito un título olímpico de maratón. El alemán del Este Waldemar Cierpinski es el único otro olímpico que ha ganado la medalla de oro consecutiva en maratón, en 1976 y 1980.

Bikila participó en 15 maratones internacionales, ganando 12 y terminando 5º en el Maratón de Boston de 1963. Corrió descalzo por segunda y última vez en 1961 en Atenas, ganando la carrera con 2 horas, 23 minutos y 45 segundos.

La última carrera de Bikila fue en las Olimpiadas de 1968 en la Ciudad de México, pero se vio obligado a abandonar el maratón con una pierna rota. Su compatriota Mamo Wolde se llevó el día para ganar la medalla de oro, lo que añadió a su país un tercer título olímpico consecutivo.

En un cruel giro del destino, el atleta de doble oro quedó paralizado tras un accidente automovilístico en 1969 y murió cuatro años más tarde. El coche que conducía fue un regalo del emperador de Etiopía Haile Selassie en reconocimiento a sus logros.

Su legado

Bikila no solo fue un grandísimo corredor de fondo, sino que también allanó el camino e inspiró a otros etíopes y kenianos que llegaron a dominar las carreras de maratón de hoy. El 50º aniversario de la actuación de Bikila descalzo se hizo mucho más especial cuando otro etíope, Siraj Gena, se clasificó primero en la Maratón de Roma 2010. En honor y recuerdo del héroe de su país, Gena se quitó los zapatos en los últimos 300 metros de la carrera y salió de la línea de meta en 2 horas, 8 minutos y 39 segundos.